sábado, 10 de enero de 2009

PANAMA

CIUDAD DE PANAMA


Entre tanto desfile en la capital, encontramos refugio en el "Jane", un atunero vasco que después de 4 meses de Marea pisan tierra firme. Mientras la tripulación se desboca en los bares del puerto nosotros disfrutamos de comida vasca regado con buenas dosis de ron, y es que es cierto aquello que el ron en el Caribe entra como el agua, todo un lujazo de día y de compañía.
Sí señor, Viva el centenario!!!!

COSTA PACIFICO y BOCAS DEL TORO

Una de las experiencias más alucinantes del viaje tuvo lugar en Isla Caña. Teniendo en cuenta que solo hay 5 playas en el mundo a las que van a desovar, que lo hacen en un período muy reducido de tiempo y que sobrevivimos a los mosquitos en pleno manglar, podemos afirmar que fue nuestra noche. El resultado: una tortuga, 11 docenas de huevos, 15 pitxones que llegaron a salvo al mar y varias víctimas mortales en manos de los cangrejos.


Santa Catalina, o mejor dicho, el paraíso. Selva, playa solitaria y sol. Nada más, bueno...y un italiano con un historial digno de cualquier película Siciliana. Pero nos da igual, estamos solos y solo las vacas interrumpen el camino al agua.
A 2,5 horas en lancha surfeando sobre la tercera mejor ola de América (si no decimos esto Vitorio nos mata), Isla Coiba es un conjunto de islas que tiene de todo: un penal con presos "sueltos", la isla privada y refugio recóndito del Sha de Persia, un parque natural e islas diminutas donde las tortugas campan a sus anchas.





DARIEN y SAN BLAS

En el libro en el que el Cacique nos obliga a registrarnos figuran unas monjas españolas como últimas huéspedes hace justo un año. Quizás por esto están faltos de dólares...
La experiencia es positiva aunque es preocupante hasta qué lejanos lugares ha llegado la atracción del dinero.
Pero esto no hará olvidar el encanto de aquella abuela pululando en pelotas por la aldea y luciendo un impoluto camisón blanco por las noches; o aquella gallina lanzada al vacío y estrangulada para servirnos de cena; o la comunidad entera alrededor nuestro contando cuentos e historias en un idioma totalmente desconocido para nosotros y, sin embargo, perpetuado a través de la tradición oral; o el avance aguas arriba entre tucanes, nutrias, monos y demás animales; o el desembarco en las comunidades previa autorización del Dirigente de turno; o esa caminata en la selva, a golpe de matxete, siguiendo con éxito el rastro del águila Arpía; o ese partido de fútbol con la txabalería de una aldea; o esos patacones para desayunar, comer y cenar; o...





La comunidad de Pavarandó alucina con su miembro más ilustre. Lo reconocen en una foto de la Lonely Planet, según la guía, un cazador del Darien
Después de ir con lo puesto en la selva y de dormir entre animales en el suelo, el salto a Kuna Yala resulta un choque brutal. Volvemos al Caribe donde nos recibe uno de los únicos pueblos indígenas que gozan de cierta autonomía política de América: el archipiélago de San Blas.
Lástima que estemos tocados, solo la chitra hace que nos tengamos que preocupar de algo.